El velo semitransparente
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos.
Yo estaba empeñado en no ver
lo que vi, pero a veces
la vida es más compleja
de lo que parece.
Pensaste que me iba a quebrar
y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor
de mi propia cocina.
Volví a creer que se tienelo que se merece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Todas las versiones
encuentran sitio en mi mesa,
Todas mis cancionespor una sola certeza.
No quiero que lleves de mi
nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final
nos valió lo dolido.
Perderme, por lo que yo ví
te rejuvenece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Mejor, o peor, cada cual
seguirá su camino...
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
La vida es más compleja de lo que parece
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
sábado, octubre 27, 2012
Cantores que reflexionan
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
martes, octubre 16, 2012
En la prisión de la ansiedad
medita un astro en alta voz
gime y se agita como león
como queriéndose escapar
¿de dónde viene su corcel
con ese brillo abrumador?
parece falso el arrebol
que se desprende de su ser
viene del reino de Satán
toda su sangre respondió
quemas el árbol del amor
dejas cenizas al pasar.
Va prisionero del placer
y siervo de la vanidad
busca la luz de la verdad
más la mentira está a sus pies
Gloria le tiende terca red
y le aprisiona el corazón
en los silencios de tu voz
que se va ahogando sin querer
la candileja artificial
te ha encandilado la razón
dale tu mano, amigo sol
en su tremenda oscuridad.
Qué es lo que canta digo yo
no lo consigue responder
vana es la abeja sin su miel
vana la voz sin segador
¿Es el dinero alguna luz
para los ojos que no ven?
treinta denarios y una cruz
responde el eco de Israel
¿de dónde viene tu mentir
y adónde empieza tu verdad?
parece broma tu mirar
llanto parece tu reír.
Y su conciencia dijo al fin
cántele al hombre en su dolor
en su miseria y su sudor
y en su motivo de existir.
Cuando del fondo de su ser
entendimiento así le habló
un vino nuevo le endulzó
las amarguras de su hiel
hoy es su canto un azadón
que le abre surcos al vivir
a la justicia en su raíz
y a los raudales de su voz
en su divina comprensión
luces brotaban del cantor.
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
viernes, octubre 12, 2012
Será necesario borrar cosas como comentarios de fotos en lugares inhóspitos que nadie visita, para pretender que nunca se dijeron o pasaron ciertas cosas. Cada vez eres más gris y cada vez le tengo menos cariño a mis recuerdos.
Mutemath - Prytania
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
jueves, octubre 11, 2012
Prytania, you're looking like a loaded gun,
A loaded gun.
Prytania, you know you are the baddest one,
And the one I want.
When you're walking your walk
And talking your talk
The blame is on you for stopping my heart
If I get my way, we'll marry some day
Who cares what they say?
Prytania, you're looking like a loaded gun,
A loaded gun.
Prytania, you know you are the baddest one,
And the one I want.
The lines that I've said
The fool that I've been
May tell me that I'm in over my head
And no I don't care
Come on just say yeah
I'm already there
Prytania, you're looking like a loaded gun,
A loaded gun.
Prytania, you know you are the baddest one,
And the one I want.
There you go, ignore the palm of your hand
While you don't notice the ones you've got all wrong
I'm in the ground you're walking on
Would you try something you never have tried
It doesn't matter how opposite we are
I'll be the last to break your heart
Just keep it in mind
Keep it in mind...
Prytania, Prytania...
Prytania, you're looking like a loaded gun,
A loaded gun.
Prytania, you know you are the baddest one,
And the one I want.
The only one that I want
summer lakes
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
miércoles, octubre 10, 2012
Es súper curioso como una ciudad que te ha parecido enorme toda la vida, se vuelve tan chica cuando no quieres encontrarte con alguien. Supongo que más curioso es como las cosas cambian en nada de tiempo, ese piercing rebelde que me intenté poner desde que tenía 15 años, ahora entra como la mantequilla en un agujero completamente cicatrizado, esa mano que ya no sostienes, encontró fácilmente otra en la que apoyarse. El cambio más radical en mi vida, sin duda, es que ahora escucho rap, música que semi-desprecié hasta que conocí a Cevladé, un MC chileno. Quien me conoce sabrá que el 90 por ciento de lo que escucho está en inglés... bueno con el Rap me pasa algo diferente, no puedo escucharlo si no lo siento, si no me llega y despues de todo, siento más el español que otro idioma.
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
sábado, septiembre 22, 2012
"El amor es una bestia terrible, vuelve despojos inservibles
a los que fuimos sensibles"
Cevladé
Cevladé
El Otro Yo
Publicado por
Felipe R. Silvestre
en
sábado, septiembre 22, 2012
Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo, menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo ante sus amigos. Por otra parte, el Otro Yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó, el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Éste no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero en seguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable”.
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo ante sus amigos. Por otra parte, el Otro Yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó, el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Éste no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero en seguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable”.
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti
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